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La nefasta historia de los colombianos en Valladolid

Goal.com  |  22 de agosto de 2015 (04:35 h.)
Seleccion-Valderama

Los hinchas del Real Valladolid jamás olvidarán el paso de los colombianos por su equipo

Los hinchas del Real Valladolid jamás olvidarán el paso de los colombianos por su equipo. Sobretodo los que llegaron a principios de la década del 90, tras el Mundial de Italia.

Corría el año de 1990. Colombia había hecho un papel memorable en las canchas de Italia, bajo la batuta de Francisco Maturana y con el fútbol virtuoso de Carlos Alberto Valderrama, 'El Pibe'.

También se lucieron René Higuita, héroe y villano en esa Copa del mundo por sus acrobacias con el balón fuera de su área. Y por supuesto Leonel Álvarez, el león de Colombia en la mitad de la cancha.

Ese equipo enamoró a propios y extraños, pero realmente deslumbró a los directivos del Real Valladolid. No contentos con ofrecerle la dirección técnica a Francisco Maturana, también le ofrecieron jugosos contratos a Higuita y Valderrama, para unirse a Álvarez que ya jugaba en el equipo español.

De esa manera se crearía un proyecto llamado "El Valladolid de los Colombianos". Cuerpo técnico, arquero, un volante defensivo y uno creativo, fueron el eje de un proyecto que fracasó y terminó de la peor manera para el equipo blanquivioleta.

Y es que nada le salió al combo encabezado por Maturana. Nada. No solo fracasó en su intento por repetir lo hecho en sus anteriores equipos (Selección Colombia y Atlético Nacional) sino que defraudó a toda una ciudad. A tal punto, que en vez de aplausos, llovían insultos de toda clase desde la tribuna.

Tan mal le fue, que el equipo terminó descendiendo. Tanto 'Pacho' como el preparador físico, Diego Barragán, fueron los principales inculpados del fracaso pucelano, pero los jugadores llevaron la peor parte.

Su situación empeoró cada vez más. La falta de buenos resultados, la presión del público y de toda una ciudad que les echaba en cara lo mal que jugaba el equipo, fueron parte del problema. Porque luego, el club entró en crisis.

Las tribunas no se llenaban, los socios no aparecían y el peligro de una quiebra estaba latente. Por ende, los jugadores dejaron de recibir el sueldo, las ganas de hacer mejor las cosas ya no estaban y las horas de vida de un proyecto que prometía mucho, llegaron a su fin.

Esa fue la triste historia de un equipo que prometía mucho, desde los nombres que llegaron para reforzarlo. Nada más y nada menos que la columna vertebral de una Selección que fue sorpresa en el Mundial de Italia.

Tres jugadorazos colombianos con su Selección, que no tuvieron el brillo y la adaptación necesaria para un fútbol totalmente nuevo. Y un técnico, de los mejores que ha tenido Colombia y el continente, fichado para siempre con la vara del fracaso, en un equipo y una ciudad que jamás olvidará su paso nefasto por su amada institución.