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Asesinatos, primera amenaza contra el periodismo: SIP

INTERNACIONAL  |  10 de marzo de 2015 (00:28 h.)
Gustavo Mohme

En seis meses, ocho periodistas perdieron la vida en América Latina, dos de ellos en Colombia.

La impunidad de los crímenes contra periodistas y la censura son los principales obstáculos que enfrenta la libertad de prensa y expresión en América, de acuerdo con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que concluyó este lunes su reunión semestral efectuada en la ciudad de Panamá.

“El primer problema que enfrentan los periodistas son los asesinatos”, dijo el presidente de la SIP, el peruano Gustavo Mohme.

Según el informe de la SIP, en los últimos seis meses ocho periodistas perdieron la vida en América: dos en Colombia, dos en México, dos en Honduras, uno en Perú y uno en Paraguay.

Para Mohme, la situación más peligrosa la viven los reporteros de zonas apartadas, donde están más desprotegidos. Los asesinatos tienen que ver a veces con el crimen organizado o tienen “tinte político”.

En su resolución final, la SIP exige a los Gobiernos de Colombia, México, Honduras, Perú y Paraguay no cesar en las investigaciones “hasta dar con los culpables y aplicar con rigurosidad la justicia”.

Específicamente para Colombia, los dos sucesos más graves ocurridos en este periodo fueron los asesinatos de los periodistas Édgar Quintero y Luis Peralta Cuéllar.

En su resolución final la SIP le reiteró al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, la importancia, para el proceso de reconstrucción social del país, de poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas y adoptar medidas adicionales. Además, instó al Gobierno a avanzar en la aplicación de acciones para reducir la impunidad de esos crímenes y proveer los recursos necesarios para garantizar la eficacia en la instrumentación de los mecanismos de protección para los periodistas.

Finalmente, pidió a la Fiscalía General de la Nación revisar elementos que pudieran servir para reabrir los procesos y a que se tomen las medidas necesarias para evitar que prescriban otros crímenes contra periodistas, tal y como sucedió con los casos de asesinato de los periodistas Guillermo Cano y José Eustorgio Colmenares, declarados crímenes de lesa humanidad.