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Sony renace gracias a Apple y Samsung

The Wall Street Journal  |  02 de mayo de 2015 (03:34 h.)
Apple

Sony Corp. perdió la guerra de los smartphones, pero cada venta de un iPhone 6, de Apple Inc., y Galaxy S6, de Samsung Electronics Co., engrosa sus arcas.

Sony Corp. perdió la guerra de los smartphones, pero cada venta de un iPhone 6, de Apple Inc., y Galaxy S6, de Samsung Electronics Co., engrosa sus arcas.

El grupo japonés es el mayor proveedor mundial de sensores de imagen para cámaras digitales. Para satisfacer la creciente demanda, Sony planea invertir US$375 millones en sus fábricas de sensores, que se suman a los casi US$900 millones anunciados a principios de este año. “Ya sea un dispositivo que va dentro de productos de otros fabricantes o a veces nuestros, si hay innovación (...) eso es algo que me entusiasma”, explica Kazuo Hirai, director general y presidente ejecutivo de Sony.

Esta no es la Sony que popularizó las radios a transistores, el disco compacto y el Walkman. Bajo la tutela de Hirai y su poderoso lugarteniente, el director financiero Kenichiro Yoshida, la compañía ha dejado de intentar reproducir su pasado como creadora de aparatos de consumo que marcan una era.

En cambio, Sony se está esforzando en obtener ganancias de las innovaciones de otras compañías. El iPhone 6, por ejemplo, contiene dos sensores de imagen fabricados por Sony y componentes relacionados, que le generan a la firma japonesa hasta US$20 por teléfono, según analistas. Los modelos anteriores del iPhone tenían un sensor por unidad. La locura de los selfies ha afianzado el dominio de Sony en ese mercado.

Indicios de que el cambio estratégico cobra impulso han duplicado el precio de la acción de Sony en los últimos 12 meses. La empresa anunció el jueves una pérdida neta de 126.000 millones de yenes en el año fiscal que terminó el 31 de marzo, pero proyectó una ganancia operativa de 320.000 millones de yenes, US$2.700 millones, para el año fiscal que cierra en marzo de 2016. La empresa no pagará un dividendo por primera vez desde que salió a bolsa en 1958, y su deuda de largo plazo fue rebajada el año pasado por Standard & Poor’s Ratings Services a apenas un peldaño por encima del territorio chatarra.

Sony se ha fijado como meta obtener ingresos operativos de al menos 500.000 millones de yenes (unos US$4.200 millones) en el año fiscal 2017. Se espera que casi la mitad del total provenga de los sensores de imagen y la división de videojuegos.

“Si estamos hablando sobre la organización y nuestras estrategias y dónde queremos que esté la compañía el próximo año, de acá a dos años o tres años, sí, estamos empezando a doblar la esquina”, recalca Hirai.

Sony reorganizó en febrero sus negocios en tres niveles dependiendo de las perspectivas de crecimiento y las prioridades de inversión. El nivel superior incluye los sensores de imagen, las películas, los videojuegos y la música. Las cámaras y los equipos de video y audio están en el nivel medio, mientras que el último está compuesto por teléfonos inteligentes y televisores.

La nueva estructura coloca a los diminutos componentes para smartphones en la misma categoría que las populares consolas PlayStation 4, cuyas ventas superaron los 20 millones de unidades en marzo, muy por encima de las del Xbox One de Microsoft Corp.

Sony ya se desprendió de su negocio de computadoras personales e Hirai ha indicado que podría vender las divisiones de TV y celulares.

“Deberíamos dejar atrás la imagen gastada de Sony como simplemente un fabricante de electrónicos”, sostiene Atsushi Osanai, profesor adjunto de la Escuela de Negocios de Waseda y ex estratega de productos de Sony.

A Sony aún le queda un largo camino por recorrer. El conglomerado no tiene planes de retirarse de segmentos de electrónicos de consumo donde aún exhibe una fuerte presencia, dice Hirai. No obstante, incluso la exitosa división de videojuegos está cambiando. Analistas señalan que el crecimiento más atractivo de PlayStation en el futuro podría provenir de su red digital, en la que vende juegos, películas, música, televisión y otros contenidos. Muchos de ellos son de proveedores externos.

El negocio de sensores de imagen es una parte central de la reestructuración. El modelo de sensor más reciente, Exmor RS IMX230, puede tomar imágenes con una resolución de hasta 21 megapíxeles. Sony lleva años produciendo estos componentes y su fortaleza surge de las raíces de la empresa en el negocio de las videocámaras. En 2012, Sony dio un salto tecnológico con un sistema que coloca dos chips en capas, uno encima del otro y cada uno del tamaño de una uña pequeña. Esto permite a los fabricantes de smartphones diseñar aparatos más delgados.

Los expertos afirman que, al menos por ahora, Sony es la única empresa que puede satisfacer la demanda de fabricantes de celulares de alta gama, incluso de Samsung, que también hace sus propios sensores de imagen. La empresa surcoreana no quiso comentar.

Hirai aún debe convencer a algunos escépticos de que puede soñar en grande y no ha delineado su visión de cómo las diferentes piezas del conglomerado encajan o se benefician mutuamente.

“Como decimos en japonés, no queremos todas estas cometas sin hilos volando por todas partes”, asevera. “Pero al mismo tiempo, quiero asegurarme de que tengan suficiente margen de maniobra para gestionar realmente su propio negocio y que sean responsables de él”.