06:00 h. Domingo, 25 de agosto de 2019
Maria Eugenia Rinaudo

Opiniones de
Maria Eugenia Rinaudo

Licenciada en Estudios Ambientales.

El cambio climático es un riesgo humano

Cincuenta años atrás, cuando investigadores y científicos notaron que la temperatura del planeta estaba ascendiendo en forma acelerada y que las proyecciones para aquel momento, demostraban un comportamiento humano insostenible; jamás se hubiera podido creer que el cambio climático hoy, sería un tema tan integral y transversal.

Vivir esta época histórica del mundo es protagónico. Nos encontramos en un momento clave de transformaciones y cambios que están marcando el futuro de la humanidad. Las sociedades están modificando su patrón de comportamiento y con ello, también el planeta está cambiando (no necesariamente para “beneficio” nuestro).

Gobernanza adaptativa al cambio climático

La Era del Antropoceno ha llegado y, con ella, múltiples desafíos integrales que la humanidad debe retar con sistemas tecnológicos, culturales, económicos, políticos y morales. El cambio climático ha sido sin lugar a dudas uno de los temas más preocupantes en la historia del planeta, reconociendo científica y políticamente que si no actuamos a tiempo, todo y tal como lo conocemos cambiará drásticamente.

Nuestra forma de ver el mundo está cambiando. Muy lentamente la humanidad está percibiendo micro-evoluciones en su entorno (inducidas o naturales) y muy tímidamente las sociedades están respondiendo a ellas. Las comunidades sienten la necesidad de mejorar, sienten que tienen una responsabilidad y una forma de responder a ella.

A pesar de que debería ser algo innato en el ser humano, conservar y sostener en el tiempo los recursos naturales, se ha convertido en un tema bastante complicado desde que el “Homo sapiens sapiens” pasó a ser un “Homo tecnologicus”, envuelto en la industrialización, la comercialización y el consumismo. La Revolución Industrial transformó presurosamente el estilo de vida de millones y millones de personas, haciendo que la humanidad se sintiera “más cómoda y satisfecha” si producía sin parar y si consumía a la misma velocidad.

La biodiversidad constituye un vector fundamental en la dimensión ambiental, económica y social de una nación. Dependemos estratégicamente de los servicios ambientales generados a través del balance de la biósfera, sin embargo, esta relevancia ha sido sub-valorada y es notable observar la destructiva relación de los diferentes estamentos de la sociedad hacia la naturaleza.

La evidencia de los desastres naturales (o como deberían llamarse, desastres antrópicos) ha marcado una nueva era en la historia de la humanidad, ya que a lo largo de los últimos años han surgido innumerables acontecimientos a nivel mundial que nos acercan a las discusiones concretas y necesarias para definir estrategias y políticas a fin de enfrentar estos fenómenos, cada vez más frecuentes ante un clima cambiante y una población mundial en ascenso.

A finales del año 2014, escribí un artículo titulado “Los políticos admiten el cambio climático, pero, ¿sus políticas delatan lo contrario?”, en el que hacia un análisis sobre la falta de voluntad política en la toma de acciones concretas sobre el cambio climático. Entramos en un nuevo año, y con este la esperanza de centrar esfuerzos para conseguir -al fin- un nuevo acuerdo climático vinculante, que permita enfocar las estrategias necesarias en adaptación, mitigación y financiamiento.

Cada vez que uno abre un portal de noticias o lee un diario, es notorio darse cuenta que las cosas no andan bien. Existen situaciones que a cualquiera lo harían reflexionar sobre la manera en como estamos viviendo y no lo digo solamente refiriéndome a la conexión hombre-naturaleza, sino a nuestra conexión entre todos los seres vivos. Nos comportamos como si tuviéramos que resaltar -de forma negativa- para que nos “tomen en cuenta”, sin darnos cuenta que estamos haciendo un grave daño a todos quienes nos rodean y todo lo que nos rodea.

América Latina, una de las regiones más desiguales e inequitativas del mundo celebrará el 10 y 11 de Abril, la Cumbre de las Américas organizada por la Organización de Estados Americanos (OEA), en la cual “Prosperidad con Equidad”, será el tema a desarrollar durante este encuentro.

En la vida dejamos pasar muchas cosas. La naturaleza humana actúa junto al instinto y allí es cuando intuimos si quedarnos en silencio, hablar o actuar. Sin embargo pareciera que, a medida que pasa el tiempo nuestra “conformidad” ha ido más allá de nuestro mundo personal, y socialmente dejamos pasar situaciones importantes que nos afectan a todos.

Hace ya unos días se celebró un foro sobre sostenibilidad y movilidad urbana en el Parque Explora (Medellín, Colombia). Fue una sesión bastante nutritiva puesto que se pusieron sobre la mesa, diferentes criterios e ideas acerca de la necesidad de implementar -una vez por todas- una cultura sostenible en un área tan sensible como lo es el transporte.

¿Está América Latina preparada para desafiar el cambio climático?. Este fenómeno ha transitado de un riesgo naturalistico a un riesgo manufacturado y la evidencia clara está en la intervención humana de los recursos naturales de una forma insostenible, generando a su paso contaminaciones ambientales de gran magnitud, deforestación, pérdida de biodiversidad y una fósil-dependencia alucinante.

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