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Competitividad vs Centralismo

Información general de Colombia y del mundo.

El Universo | 29 de septiembre de 2014

Cartagena es mucho más que solo turismo. Aunque sea el destino colombiano preferido por nacionales y extranjeros, con cifras de crecimiento del turismo de 11,7% en 2013 comparado con el 6,5% del promedio nacional; cautivando a grandes cadenas hoteleras de todo el mundo con inversiones de alrededor de $600 millones de dólares; y con vistas paradisiacas que varían entre lo colonial de sus murallas y la virginidad de las Islas del Rosario, el turismo es solo la cara (más bonita) de Cartagena.

Por detrás existe un mundo lleno de oportunidades para el sector empresarial, en especial para el sector exportador e importador, que todavía siguen sin explorar. La Sociedad Portuaria de Cartagena ha sido galardonada como el puerto más eficiente del Mar Caribe por 6 años consecutivos. Fue en 2013 el quinto mayor puerto en manejo de contenedores de Latinoamérica, tan solo por detrás de: Cólon (Panamá), Santos (Brasil), Balboa (Panamá) y Manzanillo (México), y tiene conexión con más de 100 navieras de todo el mundo. Por su profunda bahía está capacitado para recibir los buques navieros de mayor capacidad de carga de contenedores en el mundo una vez finalicen las obras de ampliación del Canal de Panamá. Y con la ampliación del canal de acceso a la bahía que fue firmado el pasado 24 de septiembre, y cuyo dragado estará listo en aproximadamente 6 meses, Cartagena es ya un punto estratégico de conexión entre Colombia y el resto del mundo.

Adicionalmente, la zona industrial de Cartagena y sus alrededores, cuenta con cuatro zonas francas permanentes que ponen a disposición de los exportadores lotes y bodegas para almacenaje, procesamiento, producción y comercialización de bienes y servicios. Es también la sede de reconocidas multinacionales y del proyecto de refinación de petróleo más grande del país, entre otras empresas del sector metalúrgico y de construcción. Por su dinamismo empresarial, Cartagena se convirtió en julio de este año en la segunda ciudad que más empleos generó, detrás de Barranquilla, y estuvo entre las primeras cinco con menor nivel de desocupación.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿por qué seguimos sufriendo los altos costos logísticos de comercio transfronterizo que castigan fuertemente nuestra competitividad? Según el Doing Business 2014, en comparación con nuestros socios de la Alianza del Pacífico, en Colombia son en promedio $1.200 dólares más elevados los costos de importación y exportación por contenedor; igual es la métrica si se compara al país con el promedio de la OCDE, y $1.000 dólares por encima si se compara con el promedio de Latinoamérica. Del total del costo promedio por contenedor exportado, el 65% es por concepto de “Manipulación y transporte por carretera”. En el caso del costo promedio por contenedor importado este mismo concepto aumenta hasta el 79%. No por nada Colombia es merecedora del octavo peor Índice de Desempeño Logístico en Sur América según el Banco Mundial, tan solo por delante de Bolivia y Paraguay.

La explicación es que seguimos empeñados en exportar nuestros productos desde las montañas, desde lo alto de nuestras tres cordilleras; las zonas industriales más importantes de Colombia están ubicadas en Bogotá y Medellín. Esta es la mayor expresión de centralismo que vivimos día a día los empresarios y habitantes de las regiones de Colombia. Cuando nos comparamos con los líderes mundiales del comercio internacional, China y Estados Unidos,

podemos darnos cuenta que sus centros industriales están ubicados en zonas costeras. Las zonas exportadoras e industriales de China están todas ubicadas estratégicamente en su costa.

En Estados Unidos pasa igual, son las ciudades y estados de las costas atlántica y pacífica las que impulsan la industria, siendo estas las que mayor cambio en intensidad manufacturera han tenido en los últimos 15 años. (ClusterMapping)

Es por esto que considero que la manera de derrotar el centralismo crónico que ha afectado el desarrollo de nuestro país, de manera crítica, está en manos del sector privado: a través de la reubicación de las zonas industriales, por lo menos las del sector exportador. Mientras el poder económico real, que se traduce en empresas y negocios, esté arriba en las montañas lejos de las costas que nos conectan con el resto del mundo, las manufacturas y la producción de valor agregado colombianas no podrán competir con los mercados internacionales. Y es que podemos seguir esperando que el Gobierno Central construya las mega carreteras que llevamos esperando hace más de veinte años, o podemos reubicar nuestros negocios de exportación a zonas costeras. Por la ineficiencia que caracteriza a la obra pública nos podrá tardar entre diez y quince años en ver materializada la que se considera la solución para nuestra pobre competitividad. Será el grado de aversión al cambio del sector privado lo que defina en cuánto tiempo queremos volvernos competitivos.

La invitación es a que conozcan Cartagena, incluida su zona industrial: un clúster real y consolidado para el sector exportador que reúne terminales portuarios, zonas francas y parques industriales con amplia oferta de lotes y bodegas, empresas de industria pesada proveedores de insumos químicos y derivados del petróleo, empresas de alimentos (especialmente piscícolas) y empresas de servicios logísticos de almacenamiento y transporte, TICS, entre otros, todos a pocos kilómetros de distancia.

El camino hacia el desarrollo es a través de las costas.

Por: Daniel Gilchrist Martínez @dgilchristm

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