20:55 h. Miércoles, 26 de febrero de 2020
Maria Eugenia Rinaudo

Reconciliación con la naturaleza: base para el futuro

Licenciada en Estudios Ambientales.

Maria Eugenia Rinaudo | 06 de abril de 2015

La naturaleza es fuente de poder para las sociedades. Desde tiempos remotos, la humanidad se ha visto reflejada en su entorno y absolutamente todo lo que hagamos o necesitemos, está relacionado directamente a los recursos naturales y ecosistemas.

Reconectarnos con la Tierra, ha sido visto como una de las alternativas más importantes para que las sociedades se vuelvan más “humanas” y entender la importante y vital conexión que tienen los recursos naturales.

El sistema ambiental es un sistema ejemplo para las sociedades y como tal, debe ser tomado en cuenta en todas las áreas de la vida actual. La tecnología se apoya en la ciencia ecológica para crear espacios más eficientes y por ello nace la biomimesis, el arte se conjuga con la belleza de la naturaleza para crear innumerables recuadros de paisajes y ecosistemas y hasta la muerte puede desafiar a la vida cuando volteamos un tronco de árbol caído y observamos la orgiástica vida que alberga y las miles de especies que hacen de él, su hogar.

¿Se ha imaginado usted vivir en un mundo de puro “concreto”?. Es muy difícil imaginar un mundo sin naturaleza y más difícil todavía, porque será imposible que la humanidad sobreviva si acabamos con toda la vida natural de la Tierra. No podemos permitir que el cemento siga enfriando nuestros corazones. Buscar una reinterpretación de la biosfera dentro del contexto social es detener este

“bullying” en contra de los ecosistemas y los recursos naturales. Tenemos una responsabilidad intrínseca con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Actualmente, pareciera que corriéramos frenéticamente por un camino que indica el “YNE/TNE” (haz lo que te apetezca porque Yo No Estaré y Tu No Estarás cuando nos pasen la cuenta), y esta misma incapacidad social nos está conduciendo a un egoísmo sin fronteras ni límites. Recientemente escribí un artículo titulado ¿Cómo ser ECOísta y no morir en el intento?, en donde básicamente hacia una descripción general de cómo hacer para cambiar nuestra actitud para con el entorno y hasta para con los demás seres humanos que nos rodean. Actuamos como si fuéramos gerentes y propietarios de los recursos naturales; decidimos cuantos árboles talar para nuestro beneficio personal y económico, o arrojamos los residuos al océano para no tener que justificarnos ante la ley, sin importarnos como estas gravísimas acciones afectan a los demás.

Leyendo hace tiempo una publicación llamada “Comunidades locales toman la iniciativa para mitigar el cambio climático”, encontré esta reflexión que quisiera compartir:“¿Qué ocurriría si 1.000 millones de personas se unieran y emprendieran 1.000 millones de acciones para promover el sostenimiento del medio ambiente y combatir el cambio climático?”. Particularmente creo que uniendo todos los esfuerzos locales que buscan lograr una conciencia ambiental global, superaríamos esas 1.000 millones de acciones, sin embargo aún no es suficiente si partimos del hecho de que actualmente en el planeta abarrotado consumiendo recursos naturales, construyendo infraestructuras, utilizando medios de transporte no aptos, produciendo mayor cantidad de alimentos, entre otros.

Si vamos a seguir siendo “egoístas”, pues usemos esa energía para poder conservar el ambiente. Seamos egoístas con la contaminación, los combustibles fósiles y la deforestación. ¿Podrá el ser humano cambiar su condición de egoísmo y pensar/actuar un poco más en lo que le rodea? ¿Podrá ese cambio, generar una nueva y positiva actitud para con el medio ambiente? ¿Podrá esa nueva actitud, ser fundadora de un modelo ECOísta?.

Maria Eugenia Rinaudo
@rinaudomariae

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