00:10 h. Jueves, 27 de febrero de 2020
Ronal Flórez

Un grito que no es de libertad

Periodista

Ronal Flórez | 20 de julio de 2015

Cuando escribía esta columna de opinión me preguntaba si en Colombia había independencia y más que una independencia: “una sincera libertad” Llegué a la penosa conclusión de que ninguna de las dos nos acompaña.

Hemos caído en una amarga guerra que repite los problemas que la han aquejado durante 205 años, en historias contadas que vuelven a ser las mismas desgarradoras de una guerra maldita que pareciera no tener final alguno y entre otras muchas realidades que nos estremecen y son olvidadas.

Este, nuestro conflicto, no viene desde hace 50 años solamente, dio inicio hace 205 años con la llegada de los españoles al continente Americano. A su arribo los abusos, robos, extorsiones, masacres y míseros tratos nos llevaron a despertar una sucia guerra que nos bañaría en ríos de sangre.

Hoy, 20 de Julio pareciera que aquél ayer nos persiguiera sin descanso, que fuimos obligados a padecer en los mismos infames tratos y a morir exiliados del derecho primordial que es la paz, basado y fundamentado en el respeto a la vida. Han sido nuestros héroes las inocentes víctimas de una infame muerte, los campesinos los dolientes de unos tratos inmisericordes por parte de las guerrillas comunistas, nuestros niños han sufrido el abuso de un reclutamiento forzado y las mujeres han sido las víctimas de un abuso orquestado. Éste ha sido el pan de cada día de la verdadera Colombia, de aquél país que ha brillado más por su dolor que por sus triunfos.

Hoy, unos cuantos dejarán a las puertas de su casa la bandera de Colombia, otros se pondrán la camiseta y algunos asistirán a las marchas programadas, pero en verdad, celebraremos un día de independencia cuando todos los secuestrados regresen a los hogares, cuando los niños reclutados estén en libertad, cuando nuestros campesinos no sean víctimas de las minas quiebra patas, cuando nuestros ríos no sean envenenados, cuando nuestros soldados no sean acribillados. Ésta, nuestra amarga guerra, sembrada por un puñado de terroristas nos obligó a no proclamar el grito de independencia, acostumbrarnos a ver los muertos que a diario nos deja la guerra, resignarnos a vivir en un país de desigualdades sociales y ser indiferentes por quien está en la calle se muere de hambre y le toca sufrir.

¿Hasta cuándo dejaremos de vivir en aquella guerra eterna que parece una invasión española?

@RonalPeriodista

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