00:38 h. Jueves, 27 de febrero de 2020
Ronal Flórez

La peor mentira dicha: “Los diálogos de paz”

Periodista

Ronal Flórez | 30 de junio de 2015

“Las FARC quieren ir por más: llegarán a los 29 departamentos que les hace falta para hacer terrorismo, Bogotá no se escapa de ésta despreciable realidad. Lo anticipo porque así van las cosas”

Terminamos una semana en donde Colombia entera se estremecía por los escalofriantes  terrorismos de las FARC, por las acciones que nos dejaban con un amargo dolor de patria tras la muerte de nuestros soldados y campesinos , por las voladuras de torres eléctricas y por el miserable envenenamiento a los ríos.

Más que un profundo y sentido dolor, es un rechazo que desde éstas, mis letras, manifiesto para no callar lo que el Presidente Santos junto a sus impúdicos plenipotenciarios han querido silenciar para no darle la cara a cada uno de los colombianos, para seguir permitiendo que las FARC naden en los ríos que han envenenado y en los mares de sangre que nos han causado.

Dramática situación vive hoy el Putumayo, departamento que se convirtió en “un pueblo fantasma” en donde solo habita la mano de las FARC y el sonido del fusil. En Tumaco, ni qué hablar, el derrame de crudo llegó a la bahía y consigo trajo la muerte de millares de peces. En el Caquetá, sin luz quedaron 400 mil personas  por la voladura de una torre eléctrica. Apreciado lector, aún nos falta más departamentos que han sufrido a lo largo de éste mes un terrorismo salvaje que  pareciera no tener fin.

Si de algo han servido los puntos acordados en la Habana son para pasar por encima de ellos, para incumplirlos, para negar lo escrito y para seguir con la despreciable  farsa de una supuesta paz.  El sainete queda al descubierto con la guerra que nos deja las FARC.

Señor Presidente, queda claro que esta guerra no concluye  con unos diálogos en la Habana, no termina con un cese bilateral al fuego, no desaparece con una comisión de la verdad, no deja de existir con la firma de Timochenko y sus secuaces. Esta guerra termina cuando las FARC sean coherentes, no solo de palabra sino de actuar. Acción que jamás hemos podido ver por más de 50 largos años de penoso terror.

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